UA-55531678-1

jueves, 10 de julio de 2014

cuarenta





Cuando mi amiga del alma me dijo: Lala se acercan mis cuarenta, qué hago? pues mi respuesta fue inmediata, FESTEJARLOS!!!

Pero son cuarenta, Lala!!!

Cuando una llega a los cuarenta, aparte de festejar esta única aventura increíble, que es estar vivas, tenemos que darnos cuenta, que si llegamos hasta aquí significa, seguro, que sabemos lo que es llorar de dolor, de alegría, de decepción, y de emoción. Si a esto le agregamos que ya somos madres, no importa de cuantos, entendemos, lo que es realmente dejar todo por ellos, lo que significa que somos  las mujeres  más generosas del mundo, si no somos madres, da igual, seguro somos  profesionales, o tenemos nuestro  propio negocio, o nos mantenemos  solas  sin ayuda de nadie, eso es igual de sacrificado, también se festeja. Si somos  las dos cosas anteriores, y encima todavía tenemos al lado al mismo hombre, padre de nuestros hijos, ya eso mi vida, con bombos y platillos; vale también si tuvimos  el coraje de dejarlo, o las ganas de tener otro, eso ya es  para festejar  con un pastel  doble de chocolate. Pero lo más importante, es llegar, mirarnos al espejo, y que nos  guste lo que vemos, con alguna arruguita que antes no teníamos, con algunos kilos de mas,  con alguna que otra cana, que siempre queremos disimular, y con un montón de sueños aun por cumplir. Eso amiga mía,  es lo que tenemos que festejar. 

Por eso, nos pusimos manos a la obra, y organizamos una fiesta muy a su estilo, al aire libre, comiendo sano, con una decoración simple, pero bien pensada, con un pastel que lleva las dos cosas que más le gustan, las  flores y frutos rojos, y lo que en un festejo nunca puede faltar, todos los seres queridos que la han acompañado desde siempre, o se han ido incorporando en el camino. Esto resultó una maravilla.

Cuéntame qué tipo de cuarentona eres, los has  festejado o te falta un poco y no sabes cómo?

Si me lo cuentas quizás te pueda dar una idea, anímate!!! Hay que festejar, siempre hay que festejar, la vida es más bella si la festejamos.


















Lala…

lunes, 7 de abril de 2014

un, dos, tres...



Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
 repitiendo todos los días los mismos trayectos. Quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. 

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. 

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. 

Muere lentamente quién deja escapar un posible amor, con tal de no hacer el esfuerzo de hacer que éste crezca. 

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo. 

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. 

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. 

Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de empezarlo, el que no pregunta acerca de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe. Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda